31
de octubre, 2003
Los
adolescentes necesitan mayor información sexual,
dicen expertas
La Alianza Nacional por el Derecho a Decidir (andar)
presentó este 30 de octubre su cuarta sesión
de conversaciones con el tema “Barreras que
enfrentan las y los adolescentes para ejercer sus
derechos sexuales y reproductivos”.
Al
evento fueron invitadas, en calidad de expositoras,
las especialistas Gabriela Rodríguez y Rafaela
Schiavon. La primera es directora de AFLUENTES, una
ONG que trabaja derechos sexuales y reproductivos
con enfoque en materia en materia de educación
y jóvenes. La segunda es la directora general
adjunta de Salud Reproductiva y Planificación
Familiar de la Dirección General de Salud Reproductiva
de la Secretaría de Salud.
Durante la conversación se planteó el
tema del acceso de los jóvenes a información
vinculada con derechos sexuales y reproductivos y
las limitaciones que, al respecto, encuentran en la
sociedad. En ese sentido, Gabriela Rodríguez
dijo que “el cuerpo es la frontera de la libertades”,
en alusión a las restricciones que padecen
en el ejercicio de su sexualidad. A pesar de esto,
consideró la especialista, los jóvenes
disfrutan de sus relaciones sexuales más que
antes, y, de acuerdo con encuestas internas, también
le confieren un mayor valor a la ciencia por encima
de las creencias religiosas, por lo que pueden estar
más abiertos a recibir información reproductiva.
A
su turno, Rafaela Schiavon informó que, actualmente,
está en revisión la Ley General de Salud
—la normativa que rige para todo el país—
e hizo un llamado a la sociedad civil para que participe
de las modificaciones que se estudian, expresando
sus puntos de vista. La acción de la sociedad,
dijo, puede ser una “cuña para incidir
en los cambios que se elaboren a esta ley”.
Señaló que es conveniente que la ley
reconozca los derechos sexuales de los menores de
edad como en otras legislaciones del mundo en donde
existe el reconocimiento al menor emancipado. “En
México suelen conferirse esos derechos a los
jóvenes hasta que contraen matrimonio”,
aseguró, pero también deberían
de tenerlos los menores emancipados.
Por
otra parte, Schiavon se congratuló porque hasta
ahora la Cartilla por los derechos sexuales de las
y los jóvenes que imprimieron la Comisión
Nacional de Derechos Humanos y una coalición
de grupos civiles, no había tenido un membrete
oficial, pero ya se logró que se le incluya
el logo de la Secretaría de Salud.
El
debate con el público fue interesante y contó
con el aporte de opiniones de jóvenes y de
especialistas en derechos sexuales y reproductivos.
Muchos de ellos pedían respuestas a sus dudas;
otros respondían desde su experiencia. En relación
con la Cartilla, hubo algunos comentarios. Arturo
Mercado, de la ONG Balance, coalición de jóvenes,
dijo que el problema de la Cartilla es cómo
se opera en la realidad cuando no se cumplen los derechos.
Señaló que la falta de efectividad tiene
que ver con la falta de poder de los jóvenes
para enfrentar a las autoridades.
Por
su parte, Vanesa González Rizo del Instituto
de Liderazgo Simone de Beauvoir, consideró
que la Cartilla es un marco que puede iniciar una
acción para el trabajo, pero que desgraciadamente
pasa como con las leyes: que no sirven de mucho si
no se pueden ejercer. Destacó la incidencia
que puede tener la Secretaría de Salud para
facilitar este proceso, que, dijo, puede ser mucho
mayor a la de la sociedad civil.
En
relación a los derechos reproductivos de los
jóvenes, Patricia Uribe, directora del Centro
Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva
de la Secretaría de Salud, dijo que es necesario
seguir estrategias para garantizar el respeto de esos
derechos. Destacó que para subsanar el incumplimiento
de algunos doctores con ciertas normas sanitarias,
se está promoviendo un decálogo dirigido
a los profesionales de salud de buen nivel que, de
manera simple y breve, les indique la forma en que
deben tratar a los usuarios con apego al marco jurídico
vigente. Comentó que, actualmente, se hace
un importante trabajo para cambiar la legislación
en la materia.
También
entre el público asistente, María Consuelo
Mejía, directora de Católicas por el
Derecho a Decidir-México, señaló
que es necesario buscar otra forma de acercarle a
los jóvenes información sobre salud
reproductiva. “Esta forma debería de
ser más lúdica, por ejemplo a través
de conciertos de rock o en actos públicos”.
En ese sentido, dijo que las condonerías representan
la manera más atractiva de promover el uso
de preservativos.
Rafaela
Schiavon complementó esta idea al señalar
que es importante no “medicalizar” los
derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes,
pero al mismo tiempo dar una especial importancia
a la información sobre la anticoncepción
de emergencia (AE) y el uso del condón, por
ser recursos eficaces para prevenir embarazos no deseados
y enfermedades de transmisión sexual, como
el VIH/sida. Recalcó que existe el compromiso
de las autoridades para que la anticoncepción
de emergencia se incorpore a la Norma Oficial de planificación
familiar. Finalmente, agregó: “es necesaria
la vigilancia y el monitoreo de la sociedad civil
para que estas medidas, como la incorporación
de la AE a la Norma Oficial, se logren, porque solos
o solas no podemos hacerlo”.
Más
allá de las exposiciones, los y las jóvenes
se mostraron abiertos a opinar, a debatir y a compartir
sus experiencias. La mayoría se manifestó
abiertos a vivir su sexualidad sin prejuicios y consideró
que la educación sexual es fundamental para
su evolución personal.