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| Educación
Sexual |
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Beneficios
de la Educación Sexual en México*
*Resumen
de la Carpeta Informativa, Beneficios de la Educación
Sexual, Gabriela Rodríguez Ramírez, Red Democracia
y Sexualidad, México 2004.
En México la educación sexual comenzó
a incorporarse en las escuelas y en los libros de texto
a partir de 1974, cuando se tomó conciencia de la
importancia de prevenir los embarazos entre adolescentes.
A finales de los 80 se comenzaron a evaluar los logros y
retos de la educación sexual. Se encontró
que los embarazos adolescentes comenzaban a descender aunque
lentamente. Se observó también, y por primera
vez, que cerca de la mitad de los adolescentes habían
recibido información sobre la sexualidad de parte
de sus maestras y maestros de la primaria y secundaria,
y que ello había favorecido la comunicación
familiar, sobre todo con las madres de familia, pero también
entre los novios. En términos de las conductas preventivas,
se encontró que a pesar de que casi todos conocían
sobre métodos anticonceptivos, solamente un 20% los
habían utilizado al tener relaciones sexuales y,
de ellos, el porcentaje de uso del condón era muy
bajo.
Posteriormente, en 1987, la epidemia del SIDA señalaba
a los jóvenes de todo el mundo como el principal
blanco de esta mortal enfermedad; en México las cifras
señalaban que en el 70% de los casos la infección
había ocurrido en las etapas de la adolescencia y
juventud. El tema se incorporó en los programas de
la secundaria y además se desarrollaron amplias campañas
de comunicación por radio y televisión para
informar a toda la población sobre las formas de
prevenir la infección del VIH/SIDA.
Hacia 1994, se comienza a hablar de la Salud Sexual y Reproductiva
como uno de los derechos humanos, lo cual fue un paso muy
importante para legitimar el derecho de niñas, niños,
adolescentes, jóvenes y adultos a vivir una sexualidad
libre, responsable e informada, con equidad de género
y libre de abuso, violencia y discriminación.
A partir de 1998 los programas y libros de texto se modificaron
para incluir la formación de valores, la equidad
de género y la prevención, en el marco de
un conjunto de valores.
Un avance sustancial en las actitudes preventivas de los
y las adolescentes se observa al comenzar el siglo XXI,
los efectos positivos se adjudican a la educación
sexual escolar y a las campañas televisivas y radiofónicas
sobre el SIDA.
Actualmente la tasa de embarazo adolescente presenta un
descenso más subrayado, la epidemia del SIDA dejó
de mostrar un ritmo exponencial pasando a mostrar un incremento
amortiguado, con excepción de las áreas rurales
donde el crecimiento sigue siendo acelerado. Hoy por hoy,
la mayoría de adolescentes y jóvenes mexicanos
prefieren tener una sola pareja sexual, además de
que más de la mitad de ellos y ellas han utilizado
el condón al menos una vez.
Gracias a evaluaciones recientes, hoy sabemos que los y
las jóvenes que han recibido cursos de educación
sexual logran mejorías en la comunicación
familiar y de pareja, aclaran sus valores personales y religiosos,
y contribuyen a la equidad entre los géneros.
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