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Sexuales |
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DERECHOS
SEXUALES Y REALIDADES SEXUALES EN MÉXICO
En
México hace falta mucho para que todas las personas
tengan educación sexual de calidad. La jerarquía
de la Iglesia católica y los grupos conservadores
se han opuesto a la educación sexual impartida por
la Secretaría de Educación Pública
en la escuela primaria y secundaria,11 a pesar de que 73%
de la población se manifiesta a favor de la educación
sexual en las escuelas.12
La educación sexual también tropieza con la
falta de formación del personal magisterial en la
materia. Más de un millón de maestros deben
ser dotados de materiales y marcos de referencia. Además,
la educación sexual de los grupos sociales marginados
y no escolarizados, como la población indígena
y rural, es prácticamente nula.
La violencia sexual está íntimamente relacionada
con la violencia doméstica. Entre 30 y 60% de las
mujeres mexicanas han sido víctimas de algún
tipo de violencia, y señalan a su pareja como el
principal agresor.13 La violación es uno de los delitos
más cometidos en el Distrito Federal: en el 2002
hubo un promedio diario de 3.56 casos denunciados.14 La
Secretaría de Salud ha reconocido que la violencia
familiar es un problema de salud pública que afecta
especialmente a las mujeres. Con la norma NOM-190-SSA1-1999.
Prestación de servicios de salud. Criterios para
la atención médica de la violencia familiar,
que entró en vigor el 9 de marzo del 2000, y otras
disposiciones penales y normativas, se pretende disminuir
este fenómeno.15
México es, después de Brasil, el segundo país
en Latinoamérica en número de asesinatos de homosexuales.16
De 1995 a 1998 se registraron 164 casos.17 Son los delitos menos
investigados, pues las autoridades los clasifican normalmente
como “dramas pasionales”. Entre 1991 y 1994 hubo
12 casos en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, pero su investigación
fue obstaculizada por las autoridades y hay evidencia de que
se cometieron con la complicidad de funcionarios públicos.18
Las expresiones verbales de homofobia son frecuentes incluso
entre representantes de partidos políticos y de la Iglesia
católica, como ha sido documentado en la prensa.19
Las niñas y los niños víctimas de explotación
sexual son los “más vulnerables y ocultos de nuestro
país, y sus derechos han sido violentados de manera severa
y sistemática”.20 Generalmente son pobres y, aunque
en apariencia ofrecen servicios sexuales de forma voluntaria,
“la mayor parte de las veces han sido inducidos, seducidos
o violentados por adultos que obtienen beneficios económicos”.21
En el país hay un “mercado floreciente” de
explotación sexual de niños y adolescentes,22
que se concentra en las grandes ciudades, los centros turísticos
y las zonas fronterizas. Cerca de 16 mil niñas y niños
son víctimas de explotación sexual.23
En el 2000 se reformó el Artículo 4° de la
Constitución24 para elevar a rango constitucional los
derechos de la niñez. También se reformaron los
códigos Penal y de Procedimientos Penales federales25
para tipificar como delito la pornografía infantil e
imponer sanciones más severas a los corruptores de niñas
y niños. Es importante destacar la campaña “Abre
los ojos” que el DIF, la PGR, INMUJERES y UNICEF lanzaron
en enero del 2002, a fin de sensibilizar a la población
sobre el fenómeno de la prostitución y la pornografía
infantil. Sin duda, estas reformas y programas son un avance,
pero deben ofrecerse alternativas sociales al trabajo sexual
para resolver el problema.26
Oficialmente se reconoce que la incidencia de Infecciones de
Transmisión Sexual (ITS) es “un problema endémico
que requiere atención prioritaria”.27 Existe un
importante subregistro de las ITS debido a que muchas son asintomáticas
en sus primeras etapas. Las ITS afectan fundamentalmente a la
población de entre 15 y 49 años de edad y representan
una de las diez primeras causas de morbilidad.28 Entre las ITS,
el VIH/sida es un importante problema de salud pública.
A diciembre del 2000 se registraron 47,617 casos acumulados.
Sin embargo, debido al subregistro y al retraso en la notificación
del padecimiento, se estiman 64,000 casos. La transmisión
sexual ha sido la causante de la mayor parte de dichos casos
(86.7%), de los cuales 61.8% corresponde a hombres que tienen
sexo con hombres.29
Dado que el virus del VIH se ha transmitido básicamente
por la vía sexual, las autoridades de salud no han podido
detener la epidemia “o siquiera menguarla”.30 Hay
quien afirma que “jamás se logrará controlar
la pandemia si no se logra impactar la epidemia por transmisión
homosexual”.31 Otro de los problemas es la administración
de medicamentos a los afectados de sida y portadores del VIH.
Expertos, activistas y funcionarios coinciden en que ha privado
el desorden.32
Por estas razones y no obstante el estado precario que guardan
la definición y el reconocimiento de los derechos sexuales,
varias instancias de la ONU (la Comisión de Derechos
Humanos, la Relatora Especial en Ejecuciones Arbitrarias y la
Relatora Especial en Violencia contra las Mujeres) e incluso
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han
afirmado que el derecho a la privacidad o el derecho a la no
discriminación basada en el sexo incluyen la orientación
sexual. También han destacado la importancia de considerar
los derechos sexuales como derechos humanos.33
En 1994, el Comité de Derechos Humanos de la ONU estableció
en el caso Toonen vs. Australia que la Ley de Sodomía
del Estado Australiano de Tasmania violaba las obligaciones
del país bajo los Artículos 2 y 17 del Pacto de
Derechos Civiles y Políticos porque permitía la
discriminación sobre la base de la orientación
sexual. En mayo de 1999, y por primera vez en su historia, la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos admitió
un caso de discriminación por orientación sexual
que afecta a una lesbiana.34
En muy diversas declaraciones, grupos de la sociedad civil de
todo el mundo han insistido en la impostergable necesidad de
legislar respecto a los derechos sexuales.
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