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Andar
Alianza Nacional por el Derecho a Decidir 

La Alianza Nacional por el Derecho a Decidir, andar, es un esfuerzo que vincula a organizaciones y personas, principalmente de los ámbitos de la salud, el derecho y la educación, con el propósito de fortalecer el ejercicio de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de todas las personas en México.

Los derechos sexuales garantizan a todas las personas el acceso a una educación sexual respetuosa y oportuna, e información fidedigna y clara sobre la sexualidad y su ejercicio. Asimismo, establecen que toda persona tiene derecho a decidir libremente el momento y la persona con la que tendrá relaciones sexuales, por lo que nadie puede obligar a otra persona a tenerlas en contra de su voluntad.

Entre las diversas formulaciones acerca de los derechos sexuales está la del Grupo Internacional de activistas "Hera" (Johannesburgo, 1996) y la Declaración de los Derechos Sexuales (Valencia, 1997). Consciente de que estos conceptos siguen en construcción, andar adopta de estas dos formulaciones los siguientes aspectos: asegurar que nadie sufra discriminación por su orientación sexual, que toda persona ejerza libremente su sexualidad, exenta de violencia, y que reciba servicios de salud sexual de alta calidad, así como orientación y atención médica oportuna para prevenir o tratar infecciones de transmisión sexual u otros padecimientos sexuales.

Los aspectos esenciales de los derechos reproductivos ya se encuentran consignados en el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que señala:

"...Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos. Toda persona tiene derecho a la protección de la salud..."

El acuerdo internacional sobre los derechos reproductivos se encuentra en el Programa de Acción adoptado en la Conferencia sobre la Población y el Desarrollo, convocada por las Naciones Unidas (El Cairo, 1994), mismo que suscribió el gobierno de México. Dicho programa señala que los derechos reproductivos:


"[...] se basan en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre éstos y a disponer de la información y los medios para ello y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva. También incluye su derecho a adoptar decisiones relativas a la reproducción sin sufrir discriminación, coacciones ni violencia, de conformidad con lo establecido en los documentos de derechos humanos..."


No obstante estas declaraciones, en nuestro país aún es incipiente el reconocimiento y respeto de estos derechos, tanto por parte de autoridades como por profesionales de la salud, la educación y responsables de la elaboración de leyes y la procuración de justicia.

La dignidad humana exige que se respete por igual la conciencia y la libertad de toda persona. Eso significa, llanamente, que nadie puede decidir por otra persona ni imponerle sus creencias o convicciones.

Si se parte del principio indiscutible de que todas las personas valen lo mismo, se llega a la conclusión de que todas tienen el mismo derecho a conducir su vida de la manera que elijan, respetando el derecho de las demás, es decir, respetando el Estado de Derecho que presupone el acatamiento de los derechos humanos. Así, para que cada persona pueda ejercer su libertad básica se requieren dos condiciones imprescindibles:


• que la ley sea respetuosa de los derechos humanos y acatada por todas las personas, y
• que no haya dominio improcedente; es decir, que ni el gobierno, ni las iglesias, ni otras instancias de la sociedad se inmiscuyan arbitrariamente en la vida y las decisiones de las personas, quienes en el ejercicio de sus derechos deben ser respetuosas de los derechos de las demás.


La intimidad es el ámbito de las decisiones personales fundamentales, especialmente las relativas a la sexualidad y a la reproducción. Las garantías individuales consagradas en la Constitución son el marco del que se desprenden los derechos sexuales y los derechos reproductivos. Estas garantías incluyen a la libertad de conciencia y el derecho a la privacidad, y la obligación del Estado de proveer a las personas diversos satisfactores, entre los que se encuentran la protección a su salud y una educación laica.

Por lo anterior, los integrantes de la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir, andar, nos comprometemos a trabajar por la vigencia y respeto de los derechos sexuales y de los derechos reproductivos, a promover su ejercicio, a difundir información confiable, fidedigna y rigurosa sobre los mismos, y a denunciar públicamente la violación a estos derechos, desde nuestros ámbitos de acción particulares.
El respeto a la libertad ajena es, tal vez, la aspiración ética más difícil de alcanzar. Para afirmar la dimensión ética de
la vida humana, es imprescindible exigir el respeto a la libertad sexual y reproductiva de todas las personas.


México, noviembre del 2002

ANDAR | Alianza Nacional por el Derecho a Decidir | México, Agosto 2005